Preguntas frecuentes sobre los deportes con mayor crecimiento de popularidad
Las preguntas sobre qué deportes han crecido más en popularidad y por qué revelan tanto sobre cómo funciona el deporte moderno como sobre cómo lo percibimos. Un análisis de los deportes con mayor crecimiento de popularidad en los últimos años muestra que las respuestas nunca son tan sencillas como los titulares sugieren: detrás de cada caso de éxito hay una combinación específica de factores sociales, tecnológicos y económicos que conviene examinar con cuidado. Este artículo responde a las preguntas más comunes con datos concretos y sin generalizaciones vacías.
¿Cuál es el deporte que más ha crecido en España y América Latina?
La evidencia apunta de manera bastante clara al pádel. Entre 2015 y 2023, el número de practicantes de pádel en España pasó de unos cuatro millones a más de diez millones según datos de la Federación Española de Pádel. En México, Argentina y Colombia el crecimiento fue igualmente acelerado, aunque partiendo de bases más pequeñas. El pádel tiene varios atributos que explican este fenómeno: es fácil de aprender, permite la conversación durante el juego, se practica en grupos de cuatro personas y tiene un componente social muy fuerte que lo hace particularmente atractivo para adultos que buscan combinar actividad física con vida social.
Dicho esto, el crecimiento del pádel no ocurrió en el vacío. Coincidió con una mayor oferta de instalaciones, una bajada en el precio del equipamiento básico y, de manera significativa, con el período pandémico que cerró muchas instalaciones cerradas y empujó a la gente hacia deportes al aire libre. Separar cuánto de ese crecimiento es estructural y cuánto es coyuntural es todavía difícil con los datos disponibles.
¿Ha crecido el atletismo o solo el running popular?
Esta es una distinción importante que raramente se hace. El atletismo de competición federado, el que incluye pruebas de pista y campo en clubes con licencias, ha tenido un crecimiento modesto en la mayoría de los países. El running popular, es decir, personas que corren de manera habitual sin estar federadas ni inscribirse en competiciones, ha crecido de manera masiva durante tres décadas sin interrupción.
La diferencia es relevante porque indica que el crecimiento no viene de la estructura institucional del deporte sino de la práctica informal. Millones de personas se han convertido en corredores habituales sin haber pisado nunca una pista de atletismo ni inscrito en ningún club. Las aplicaciones de seguimiento, los grupos de WhatsApp y las comunidades en redes sociales han llenado el espacio que antes ocupaban las estructuras federativas. El running ha democratizado su práctica hasta un punto que pocas disciplinas han logrado.
¿Es real el boom del deporte femenino?
Sí, y es uno de los cambios más significativos del panorama deportivo de los últimos quince años. El crecimiento de la participación femenina en deportes que antes tenían bases de practicantes predominantemente masculinas ha sido notable y documentado. El fútbol femenino, el ciclismo, el surf y el running han visto aumentos importantes en el porcentaje de practicantes mujeres. El pádel tiene una distribución de género más equilibrada que la mayoría de los deportes de raqueta tradicionales.
Este crecimiento no es accidental. Responde a cambios culturales, a mayor inversión en instalaciones y comunicación dirigida a mujeres deportistas, y a la aparición de modelos femeninos de referencia en disciplinas que antes carecían de ellos. La visibilidad de deportistas como Anita Álvarez en natación artística o Mireia Belmonte en natación ha tenido efectos documentados en el número de niñas que se interesan por esas disciplinas. La representación importa.
¿Los deportes de aventura son modas o tendencias sostenibles?
La pregunta se hace frecuentemente, y la respuesta que dan los datos es bastante concluyente: los deportes de aventura llevan creciendo de manera constante desde los años noventa. El trail running, la escalada deportiva, el kayak de aguas bravas y el parapente tienen bases de practicantes que se han multiplicado sin depender de ningún boom mediático puntual.
Lo que diferencia a los deportes de aventura de las modas pasajeras es la intensidad del vínculo entre el practicante y el deporte. Quien escala, tiende a escalar siempre. Quien practica surf, raramente abandona. Esta fidelización excepcional convierte a los deportes de aventura en algunos de los más sostenibles a largo plazo, independientemente de cuánto interés generen en los medios de comunicación en cada momento.
¿Qué papel ha jugado la tecnología en el crecimiento del deporte?
El papel de la tecnología es más profundo de lo que suele reconocerse. Los wearables y las aplicaciones de seguimiento han transformado la manera en que las personas se relacionan con su práctica deportiva. Saber cuántos kilómetros has corrido, a qué ritmo y compararlo con tus amigos ha añadido una capa de gamificación y socialización que antes no existía. Aplicaciones como Strava, Nike Run Club o Garmin Connect tienen comunidades de decenas de millones de usuarios que se motivan mutuamente.
Para el ciclismo, los medidores de potencia han democratizado el entrenamiento de alto nivel. Para la escalada, las aplicaciones de seguimiento de rutas han creado nuevas formas de comunidad. La tecnología no ha inventado ninguno de estos deportes, pero ha amplificado su atractivo y ha creado lazos entre practicantes que antes solo existían en el ámbito local. Esa dimensión global de las comunidades deportivas digitales es uno de los factores menos analizados en los estudios sobre crecimiento deportivo.
¿Seguirá creciendo el deporte en general en los próximos años?
Las proyecciones son complicadas, pero hay elementos estructurales que apuntan a un crecimiento sostenido de la práctica deportiva en general. La creciente conciencia sobre la salud, el envejecimiento de las poblaciones en países desarrollados que buscan mantenerse activas más años, la expansión de la clase media en países emergentes y la mejora de infraestructuras deportivas en todo el mundo son factores que favorecen el crecimiento a largo plazo.
Lo que cambiará es el mix de deportes que crecen. Las disciplinas más accesibles, más flexibles y con comunidades digitales más activas seguirán ganando terreno. Las que no logren adaptarse a la manera en que la gente organiza su tiempo y busca actividad física en el siglo XXI tendrán dificultades, independientemente de su prestigio histórico. El deporte que más crezca en los próximos diez años probablemente sea uno que hoy todavía no tiene mucha visibilidad mediática pero que está construyendo una comunidad sólida desde abajo.